Rompiendo etiquetas

Mitos y realidades sobre el déficit de atención.

Como en ocasiones anteriores he mencionado, la vida me ha llevado a trabajar de la mano con la discapacidad y las dificultades de aprendizaje. Hoy quiero hablar sobre uno delos trastornos más diagnosticados en niños, más comentados y recurrentes en el aula y aún así, uno de los menos comprendidos. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) parece ser el que está de moda entre los terapeutas y el más fácil de encontrar en cualquier institución educativa en la que toques la puerta. Incluso a nosotras como Amaraún se nos han acercado para apoyar los procesos de sus hijos que tienen dificultades de atención o que tienen comportamientos impulsivos difíciles de controlar.

 

Este diagnóstico ha sido muy malinterpretado y mal-diagnosticado a través de los años y en está ocasión les mencionaré brevemente de qué se trata y cuales son sus oportunidades. El déficit de atención se agrupa con los problemas que ocurren durante el desarrollo neurológico y consiste en un cerebro que en su estructura está bien pero que no funciona de la manera en que debería. La parte más afectada tiene la función de ser como un director de orquesta, es decir que es aquella que dirige para que el comportamiento sea melódico, es decir, que responda de manera apropiada al contexto. Una de las mayores dificultades de este trastorno es la dificultad para controlar impulsos y en general de inhibir comportamientos que no son apropiados para el momento.

 

Por eso es por lo que estos niños podrían saltar de un lado a otro, tener dificultades para prestar atención por largos periodos de tiempo, se distraen con sus propios pensamientos, se comen letras o palabras por no atender a lo que están escribiendo, se meten en discusiones fácilmente y les cuesta mantener conversaciones. Sin embargo, tener TDAH no implica que no puedan aprender, que no van a tener futuro, que no se graduaran del colegio ni mucho menos que sean impedidos, pero si va a implicar realizar adaptaciones que permitan a estos niños desempeñarse en las demandas de su contexto.

 

Para esto es necesario un acompañamiento interdisciplinar entre varios profesionales como terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, educadores, psicólogos infantiles o de familia, y terapeutas del lenguaje. Uno de los ejes fundamentales de la intervención va a ser siempre la familia y parte de las estrategias devienen de las pautas de crianza y las competencias socioemocionales pues si una dificultad constante es no poder controlar mis impulsos, los hábitos y rutinas van a ser fundamentales, el ser consciente de mis emociones y cómo respondo ante ellas indispensable para la regulación y control del propio comportamiento, la comunicación asertiva, es decir, una en donde el mensaje quede completamente claro va a ser un mediador fundamental para poner límites y el aprender a convivir con el otro será la mejor herramienta para jalonar los procesos de aprendizaje.

 

En Amaraún queremos romper con las etiquetas, ver más allá de los diagnósticos y rescatarla importancia y la necesidad de la educación emocional y la educación a cuidadores para ir más allá del rotulo de un informe neuropsicológico, entenderlas necesidades que presentan nuestros niños, niñas y adolescentes y buscar estrategias claras para acompañarlos de la mejor manera posible. Que una etiqueta no sea el impedimento para pensarnos en una niñez y juventud feliz.

Andrea Merchán Orejarena

Co-fundadora Amaraún

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