Reglas de Oro en la Criaza

Lo que no podemos perder de vista a la hora de criar.

Todos estamos de acuerdo con que la crianza es una tarea muy difícil, llena de altibajos, que implica un alto esfuerzo por parte de toda la familia, y que si hay algo seguro, dentro de tanta incertidumbre, es que no hay un solo camino, ni unas instrucciones para seguir al pie de la letra para llegar a un Pereira, pues resulta que las mismas instrucciones te pueden llevar a cualquier ciudad de Colombia.  Y aunque, todos lo sabemos, buscamos en cada oportunidad, que nos digan qué hacer, cómo hacerlo, a qué hora, con quién, en qué tono, y claro lo entendemos, porque las familias, por lo general, se sienten abrumadas y necesitan respuestas ya.

 

Pero en este proceso de querer saberlo todo ya, tener la solución mágica en mis manos, caemos en la trampa de COMPARAR a mi hijo/a, con mi sobrino, mi vecino, los del colegio, los hijos/as de las influenciadoras en instagram, que al parecer, todos hacen caso, nunca hay pataletas y comen saludable, mejor dicho hacen todo lo que queremos que hagan los nuestros. Y entonces, perdemos el norte, en medio de estas comparaciones, empezamos a usar cualquier estrategia, por adecuada o inapropiada que sea, para llegar a ese imaginario que hemos creado de crianza e hijo/a perfecto.

 

Y es aquí, donde la cosa en vez de mejorar, empieza a empeorar. ¿Por qué? Si le funciona a ese niño/a, ¿Por qué al mío no? ¿Qué tiene de diferente? Pues lo tiene TODO de diferente, es un mundo completamente distinto, en este afán de hacer todo perfecto, y que sea como el otro, silenciamos la voz y las necesidades de nuestro hijo/a. Todo este proceso empezó porque queríamos lo mejor para él, pero en el PROCESO, lo perdimos a él, lo que nos quería decir, la forma en que nos entendemos mejor, sus necesidades, su historia, su todo. El objetivo de la crianza es precisamente buscar el desarrollo integral de los niños y niñas, es al final que ellos SEAN, crezcan como persona y se construyan. El problema es que, en ese proceso de construcción no los estamos teniendo en cuenta. Entonces póngase a pensar, será que todo lo que estamos haciendo, todas las estrategias que estamos implementando no están funcionando porque mi hijo es desobediente y ya, ¿o por qué realmente no estamos respondiendo a su necesidades?

 

Pasa algo muy interesante con la crianza, y es que nos olvidamos completamente de los niños/as, y debería ser en lo único en lo que nos centremos. Teniendo en cuenta esto, hay dos principios básicos que deberíamos tener en cuenta a la hora de elegir cómo queremos criar. El primero, es que como cuidadores, antes de cualquier decisión nos debemos revisar a nosotros, no podemos dar de lo que no tenemos, por ejemplo, no puedo pedir que mi hijo/a no tenga pataletas y rabietas y no grite cuando algo no le sale bien, si yo como cuidador cuando algo me sale mal le pego un puño a la puerta. No le puedo pedir que se respete y cumpla sus limites, si él en el día a día ve que yo no lo hago. Entonces, primero miremos para adentro, como bien nos hizo reflexionar Andrea, en su blog de educación emocional, no podemos ser mejores cuidadores si tenemos un niño adolorido y silenciado por dentro que no nos deja avanzar. Una vez, hagamos este proceso, el segundo principio, es que saber y entender que TODOS los seres humanos somos diferentes, todos necesitamos cosas diferentes, pedimos cosas diferentes, y respondemos deforma diferente. Entonces centremos en NUESTRO hijo/a, no el de al lado, y en lo que él necesita, sino en encontrar estrategias y pautas de crianza que le respondan a sus necesidades y a su proceso.

 

Por esta razón, desde Amaraún y con el material que tenemos disponible, lo que buscamos es dar varias y diferentes herramientas sobre una misma temática, para que en casa se den la oportunidad de probar todas las opciones, y teniendo en cuenta la voz de todos, puedan quedarse con lo que les funciona para construir unas pautas de crianza basadas en el amor, que le permita a sus hijos/as crecer, conocer y alcanzar sus sueños.

 

Pensarnos una niñez y juventud feliz empieza mirándonos hacia dentro como cuidadores y entendiendo que todos somos diferentes.

 

Isabella Castillo Madriñán

Co-fundadora Amaraún

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