Redes de Apoyo

La telaraña invisible que nos sostiene

Retomando el escenario de inestabilidad que Isabella nos planteaba en el blog anterior sobre “El amor en medio de la incertidumbre” empecé a reflexionar no solo en la educación en el amor como respuesta a la polarización y violencia que vive nuestro país actualmente sino también en la importancia de nuestras relaciones que se convierten como motores para continuar día a día pese a las dificultades.

 

Mi trabajo implica acompañar a muchas familias a quienes la pandemia les cambio la vida, y es que literalmente en muchos hogares la dinámica familiar dio un giro de 180º, los roles que cada uno ejercía se fueron modificando al punto que ahora mamá hace las veces de papá, tíos y abuelas comenzaron a hacer las veces de responsables de la crianza y todo esto sin contar las innumerables pérdidas que hemos tenido a raíz de la crisis social y de salud.

 

En un panorama tan complejo y de tantos cambios es usual que discutamos con aquellos que tenemos más cerca, aquellos que más nos aman y a quienes más amamos. Es importante entonces re-establecer estos vínculos y fortalecer nuestras redes de apoyo. A ustedes lectores los invito un momento a que pensemos en quiénes son estas personas a las que llamamos de primeras cuando tenemos un problema, cuáles son esos amigos a los que podríamos llamar incondicionales o esos familiares que a pesar de las dificultades nos tienen las puertas abiertas, con una sonrisa, con una palabra de aliento o incluso también, para llorar con nosotros.

 

Probablemente sean a estas mismas personas a las que en algún momento, por no haber podido o sabido gestionar nuestras emociones oportunamente hemos lastimado, muchas veces sin tener la intención. Hoy los invito no solo a perdonar y perdonarse como en algún otro momento escribí sino también a buscar fortalecer el vínculo con estas personas en las que pensamos ¿Y cómo lo hacemos si todo está tan inestable? Retomando las actividades de unión que solíamos hacer, cambiando el tema de conversación de la pandemia y el paro a una conversación sobre sueños, planes, gustos, o cualquier otro tema que nos conecte en ves de desconectarnos, buscando espacios para compartir nuestro sentir, validar y escuchar al otro más allá de querer demostrar que estamos igual o peor, estas son algunas acciones prácticas y sencillas que poco a poco nos van a ir permitiendo volver a la esencia de nuestros lazos.

 

Hoy pienso en mi red de apoyo y puedo decir que si bien hay unas personas variables siempre hay una esencia a la cual llegar, un resguardo seguro, mi familia. Es nuestro rol como cuidadores brindar este espacio seguro y resguardarnos también ahí para así poder seguir educando en el amor y construir país con una niñez y juventud feliz, segura, amada y fortalecida.

 

Andrea Merchán Orejarena

Co-fundadora Amaraún

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