La crianza como un cúmulo de decisiones

Que bien o mal marcan el camino.

Llevo toda la semana  pensando en que escribir, y ni una idea se viene a mi cabeza, totalmente en blanco, pienso en casos, pero no creo que se el momento todavía y sigo dándole y dándole vueltas al tema y no logro sacar una idea que me y les deje algo. Hoy me senté a escribir porque el blog sale mañana y se me vino una idea recurrente que viene dándome vueltas en la cabeza desde hace rato, más a nivel personal, y que no le encontraba mucha conexión, las decisiones y solo me senté y comencé a escribir sobre el tema.

 

Todo el mes, he pensando que al final del día somos las decisiones que tomamos y lo que ellas traen, desde lo más básico como la hora ala que nos levantamos, lo que comemos, la llamada que contestamos y la que no,el camino que tomamos, el trabajo que rechazamos o aceptamos o la meta que incluimos o no dentro de nuestros sueños. Sin darnos cuenta, solo vamos tomando y tomando decisiones y como lo dice la canción “decisiones, cada día, alguien pierde, alguien gana”. Y solo he pensando que para mi, casi todas las decisiones que tomamos están mediadas por nuestras emociones y cómo nos sentimos en el momento, y por eso están fácil después juzgar y darnos duro por cualquier decisión que tomamos, porque las emociones son pasajeras y ya no sentimos lo mismo que en el momento en que la tomamos. Y por eso, llegue a la conclusión que la forma de evaluar las decisiones es sin nos llevan a las metas y sueños que nos proponemos y no cómo nos hacen sentir, porque como saben TODO pasa.

 

Y mientras escribo, entendí la relevancia con la crianza,esta es un cumulo de decisiones que tomamos para nuestros niños, niñas y adolescentes que los llevan a ellos a construir su futuro. Y como muchas veces lo tuve y lo vi, el maltrato siempre viene de una decisión tomada en caliente,porque estaba bravo, cansado, desesperado, sin herramientas y en ese momento,la decisión más sensata era golpear, gritar y humillar, pero segundos después (ojalá) o el tiempo que nos lleve darnos cuenta, cuando la emoción paso, nos arrepentimos y supimos que hicimos daño y no estamos construyendo sino destruyendo. Y no solo es con esto, es con la información que decidimos conocer o no, los talleres que vamos, la importancia que le damos a los derechos de los niños  o tan simple como preguntarles y saber como están cada vez que llegan del colegio.

 

Hoy la invitación es corta pero contundente, tomemos decisiones de las que después nos sintamos orgullosos, que nos construyan a nosotros y a los demás. Decidamos todos los días apostarle al amor, a regular nuestras emociones, apostarle a conocer y dar a conocer los derechos de los niños, niñas y adolescentes, a estrategias diferentes que generen consciencia y cambios, a ser más empáticos. Pero como siempre decidamos reparar después de errar,  y a entender que lo único constante es el cambio, y que por ende todos los días tenemos una nueva posibilidad de ser mejor y de dar algo mejor de lo que recibimos. Finalmente, decidamos escuchar a nuestros, niños, niñas y adolescentes, preguntarles cómo están, a creerles y a ser mejores cuidadores todos los días porque para construir una infancia y juventud feliz tenemos que estar de su lado.

 

Isabella Castillo Madriñan

Co-fundadora Amaraún

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