El sueño de cambiar realidades

Que apenas comienza.

Hoy voy a compartirles una historia más personal y menos académica. Recuerdo como si fuera ayer cuando termine mi práctica en el ICBF, un año intenso lleno de aprendizajes, y lo que para muchos fue una experiencia agotadora, a mí me mostró el sentido de mi vida, me dio las luces de lo que quería ser y hacer. Para muchos fue extraño que aún cuando me faltaba un año de universidad, ya supiera lo que quería con mi vida. Y no solo eso, que estuviera dispuesta a “sacrificar”, lo que para ellos era una vida más tranquila. Prácticamente se me volvió una obsesión querer trabajar en el ICBF, no veía la hora de graduarme para empezar a trabajar ahí. Pero como todo en la vida, nada es tan fácil y no basta solo con la ilusión y las ganas. Empezando porque se me atravesó una pandemia mundial que volvió el panorama más complicado de lo que ya era, y así mi bomba se empezó a desinflar, hasta que llego un alfiler y la explotó: entrar a trabajar con el Estado no es nada fácil, necesitas que se de un concurso muy complicado, tener experiencia, tiempo o buscar la forma de ser contratista e incluso con esto nada está garantizado, el mérito no es como lo pintan.

 

Cuando mi bomba se estalló, debo aceptar que perdí un poco la ilusión, yo ya me veía trabajando ahí como si fuera un hecho y no solamente una pequeña posibilidad. Pero algo cambió en mi, estaba actuando desde el egoísmo, estaba pensando solo en mi, y lo que sentiría al volver a trabajar en la institución, y como les he dicho antes, estaba perdiendo e invisibilizando lo esencial, la población, los miles de niños, niñas y adolescentes que tanto soñaba con ayudar hasta convertir este país, el país de la niñez. Y entonces, se me prendió una luz, que sabia que tenia, pues le llevaba dando vueltas mucho tiempo, pero que estaba opacada por otras mil luces que tenía prendidas en el momento. Pero como siempre, todo llega en su momento, y se prendió, cuando añoraba a una respuesta ante un panorama incierto y ante un sueño que se desvanecía. Y entonces paso, crear este sueño, que en ese momento no era nada, se convirtió en mi prioridad.

 

Siempre he pensando que soy muy afortunada por contar con grandes personas a mi alrededor, de las que aprendo todos los días. Dentro de ellas, esta una de las personas más entregadas, inteligentes, apasionadas y éticas que conozco, y que seria entonces la luz en el camino, la que me haría saber que este sueño no se desvanecía, que no importa el lugar, lo importante es hacer. El tiempo pasa tan rápido que, casi que fue ayer, cuando empezamos a crear este sueño juntas, que supimos nos completábamos de una forma que increíble, que ella tiene todo lo que a mi me falta y yo le que a ella y que, aunque no nos lo creíamos, y mucho menos nos lo decíamos, estábamos para grandes cosas, y tarde o temprano nos daríamos cuenta. Más me demore escribirle que ella en empezar a estructurar este sueño, y desde esa noche, sin parar, a pesar del cansancio y las dificultades, hemos construido este sueño por el que damos la vida.

 

Esta historia viene a colación en este blog, porque en el camino, en el proceso nos dimos cuenta, y estoy segura que puedo hablar por la dos, que somos mucho más capaces de lo que creemos y que tenemos que confiar en nosotras y en nuestro potencial. Que juntas somos mucho más grandes y que podemos hacer mucho, basta con intentarlo pero dando nuestro 100%. Pero sobretodo, como siempre me lo ha repetido mi hermano, un socio hace toda la diferencia. Y yo soy tan afortunada de tener una que me ayuda a crecer personal y profesionalmente de una manera inexplicable, que me saca de mis miedos, me impulsa a ser mejor, y me recuerda que lo vamos a lograr con orden, constancia, juicio y pasión. Pero más allá de nosotras y de nuestra historia, es decirle a cada uno de ustedes, todos los que saben que quieren pero les da miedo, que si, que los niños, niñas y adolescentes nos necesitan, que propuestas diferentes, con fundamento académico y con sentido sí pueden cambiar realidades, y que los pequeños cambios que hacemos son mucho más grandes de lo que creemos.

 

¡FELIZ CUMPLEAÑOS AMARAÚN! Gracias por permitirnos crecer, por darnos esperanza, por mostrarnos que cuando se hacen las cosas bien y con el corazón todo se logra. Pero sobretodo gracias por permitiros no solo pensarnos, sino empezar a construir una niñez y juventud feliz.

Que sea el primer año de muchos, y que sigamos construyendo país un niño, niña y adolescente a la vez.

Isabella Castillo Madriñán

Co-fundadora Amaraún

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