El primer paso

La importancia de perdonar.

¿Alguna vez te has sentido lastimado o lastimada? ¿Te acuerdas de esa sensación? ¿Del dolor y la impotencia de no saber qué hacer? bueno nosotras también hemos estado ahí y probablemente cada ser humano que nos rodea también ha pasado por esto. Todos somos distintos, un universo lleno de cosas por descubrir y parece increíble que aún así de diferentes, nos encontramos en el dolor del otro, porque de una u otra forma alguien nos ha lastimado con o sin culpa, con o sin razón, verbal o físicamente, por acción o por omisión. Uno ingenuamente podría cuestionar el hecho de que si todos hemos sido lastimados alguna vez ¿por qué no paramos de hacerlo? Si sabemos cómo se siente ¿por qué repetirlo? Bueno, la respuesta es tan sencilla como que somos humanos. Sí, cometemos errores que, aunque no son justificables no dejan de doler ni dejan de ser parte de nuestros mayores arrepentimientos.

Probablemente al pensar en el ser lastimados comenzamos a ver culpables, pero si pensamos en las veces que hemos lastimado, no es raro encontrar alguna justificación. Hoy pienso en la imperfección del ser humano, en los errores que cometemos, pero quiero creer que somos mucho más que eso, que no podemos ser definidos ni definir al otro por eventos aislados y descontextualizados. Pero más allá de esto, quiero creer en la reconciliación, en la importancia de pedir perdón y perdonar.

Pero no es tan fácil ¿cierto? ¿Qué implica esa palabra tan grande y ambigua del perdón? Muchas noches me he desvelado pensando en lo difícil que es el perdón, lo que implica y los efectos que tiene el no hacerlo. Al final, he llegado a la conclusión de que no perdonar solo me hace daño a mí pues implica cargar cuesta arriba una maleta llena de piedras de rencor que terminan por estancarme. Ojalá alguien me hubiera pedido perdón, ojalá me hubieran explicado el por qué, ojalá hubiese un arrepentimiento real, de pronto el camino habría sido más fácil de recorrer. Pero también pienso ¿de qué sirve el perdón si se vuelve a lastimar?

Y así como reflexiono alrededor de perdonar, reflexiono en la importancia de pedir perdón. Y acá debo aclarar que pedir perdón no te hace menos, pues al hacerlo reconoces un error, al sentir el verdadero arrepentimiento te estas enfrentando a ti mismo, estas abriendo una puerta a lo profundo y estas poniéndote frente al espejo. Al pedir perdón no solo esperas que el otro te perdone sino esperas perdonarte a ti mismo.

Entonces ¿qué implica la reconciliación? Y más aún, tú y yo como cuidadores de la niñez y la juventud en Colombia ¿qué estoy haciendo para reconciliarme con ella?

El problema no es errar, somos humanos. El problema es no aprender de esto, el problema es no reconocerlo, el problema es rechazarlo. Solo se perpetua el dolor, el daño queda ahí latente.

Y entonces ¿qué hacemos para reconciliarnos cuando lastimamos o somos lastimados? El primer paso, siempre será acercarnos y escucharnos desde esa capacidad increíble que tenemos los seres humanos: el poder sentir el dolor del otro.

Así comienza el reto de pensarse una niñez y juventud feliz.


Andrea Merchán Orejarena

Co-fundadora Amaraún

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