El amor en medio de la incertidumbre

La respuesta la tenemos en nuestras manos.

Hoy, los colombianos estamos enfrentados a una situación que nos llena de incertidumbre, miedo, tristeza, frustración y a un sinfín de emociones que nos deja, emocionalmente en un túnel en donde no vemos la luz al final. Ya nos habíamos acostumbrado a vivir con miedo por la pandemia por la salud de nosotros y la de nuestros seres queridos, y después de un año lleno de lecciones, entendimos, a las malas, la corresponsabilidad, nuestros actos afectan, en algunas ocasiones, no a nosotros sino a nuestro alrededor. Pero después de un año muy duro, ahora estamos enfrentados a un escenario peor, la violencia y el odio se apoderaron, y algunos días pareciera que el arcoíris nunca va a salir y que nuestro amado país, se va nublando poco a poco.

Mientras seguimos sin respuesta y en días de incertidumbre, estuve pensando que todos queremos un mejor país y futuro para todos, especialmente para las generaciones que vienen, porque seguro se merecen algo mucho mejor de lo que nosotros hemos tenido, así como nosotros tuvimos algo mejor que lo que tuvieron nuestros papás. Pensando en esta idea, supe que los más perjudicados han sido ellos, en medio de una pandemia, aprendieron a estudiar y a socializar por medio de un computador, perdiendo muchos espacios muy importantes para su desarrollo, y aún en este difícil escenario, nos demostraron a todos que aprenden muy rápido y que son tan flexibles como nadie. Y ahora, no saben lo que esta pasando, y es muy difícil de explicar, el virus la cogieron rapidísimo, pero esto, ¿cómo se los explicamos?

Después de mucha reflexión, volví al punto que siempre vuelvo, queremos un mejor futuro para ellos, pero lo más importante es que en ELLOS está la respuesta, y en nuestras manos, en la crianza, esta la posibilidad que progresemos como sociedad. Y si, deben pensar que siempre llegamos a la crianza o la educación como respuesta a cualquier problemática, pero que hacemos si tan grande responsabilidad tenemos todos los días, formar ciudadanos competentes. Y los ciudadanos competentes los formamos desde el amor, y el amor, significa FUERA la violencia, y si a los límites, las consecuencias, la comunicación asertividad, el desarrollo socioemocional, las redes de apoyo y la paciencia. Entonces, por fin vi la luz al final del túnel, y esta luz, es seguir trabajando todos los días por los niños, niñas y adolescentes, por las familias colombianas y por los cuidadores educativos, para que juntos desde la formación logremos cambios.

Seguimos inmersos en la incertidumbre y en el miedo, pero con una meta clara, formar ciudadanos competentes desde el amor. Pensarnos una niñez y juventud feliz implica que todos actuemos desde el amor y no nos cansemos de darles a ellos las herramientas para un mejor futuro.

Isabella Castillo Madriñán

Co-fundadora Amaraún

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