Educación en tiempos de pandemia

La dualidad entre los sesgos y la contingencia

Para nadie es un secreto que el Covid-19 ha perjudicado mucho a todos los sectores sociales y económicos. Reactivar la economía es fundamental; pero tanto jóvenes como niños estamos desesperados por asumir las clases virtuales y por el distanciamiento social.

Pareciera que la virtualidad es algo universal; pero en este país es un privilegio que pocos (por no decir muy pocos) tenemos acceso. Queremos volver a nuestras aulas; para poder tener una interacción con nuestros compañeros y con nuestros profesores de una manera más personal. No queremos seguir viviendo en este mundo de pantallas y/o en otros casos oyendo una radio comunitaria para poder aprender.

Yo sueño con un país menos desigual. Sueño conque los profesores sean retribuidos como corresponde. Anhelaría que tengan un sueldo digno para que procuren rasgarse las vestiduras por educar de corazón y no solo para instruir a varios niños, niñas y jóvenes. No me gustaría para mi país un colectivo de profesores guiados por intereses políticos los cuales, lamentablemente, propician un descuido a los estudiantes, generando así una brecha aún más desigual en nuestra sociedad.

Los jóvenes deberíamos “ponernos la camiseta”y exigirle a los maestros con el mismo rigor que le pedimos a los jugadores y cantantes que se pronuncien por el país. Que hagan más cosas de lo que deben, que sean ellos los que ponen el pecho al país y no sean las armas. Esforcémonos por construir un mundo donde las palabras pesen más que todo, una paz verdadera, una educación basada en el amor, para así tener una juventud y una niñez feliz.

Juan Antonio Acero Rueda

Gestor de voluntarios de Amaraún

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