¿Cómo queremos que nos recuerden?

Todo pasa, siempre, sea bueno o malo pasa.

A veces se nos olvida que la vida es una, tenemos una oportunidad para actuar. Es una realidad, que si bien tenemos muchas oportunidades en el día a día, vida solo hay una. Y como sabemos no nos llevamos nada, pero si queda cómo nos recuerdan, y para mi, ese es el sentido de la vida, que me recuerden como y por ciertas cosas.

 

Si nos sentamos a pensar detenidamente sobre cómo nos recuerdan, en las primeras personas que pienso son las que me rodean, ¿cómo me van a recordar ellos?, ¿por hacer qué? ¿por ser cómo? ¿por defender qué? y ¿por tratar a las personas cómo?, en fin muchas preguntas. Y pensando en estas, me di cuenta que, a veces los días nos pasan por encima, solo fluimos con la vida, y sinceramente deberían ser menos días lo que se vivan así, pues aunque la vida parezca larga, no lo es y la oportunidad siempre está en el aquí y en el ahora. Entonces, si pensáramos que en realidad, la preocupaciones, el estrés, el momento de crisis con los niños, niñas y adolescentes, la ausencia de lo material, pasan, TODO PASA, SIEMPRE, así sea malo o bueno pasa. Y ese el asunto, si sabemos que todo pasa, deberíamos disfrutar mucho más lo momentos buenos de la vida, y en los momentos de crisis, saber que pasará y hacer nuestro mejor esfuerzo por regular nuestras emociones, porque si, las emociones por lo general, median las situaciones, y nos llevan a hacer cierto tipo de comportamientos cuando estamos desbordados, que a veces no lo hubiéramos hecho, si hubiéramos estado en calma y en tranquilidad.

 

¿Y qué tiene que ver todo esto con la misión de Amaraún? Pues tiene todo que ver, por un lado, las familias con niños, niñas y adolescentes en ciertos momentos, se ven desbordados por el trabajo que implica criar, y por lo general, es en estos momentos en donde se pierde la cordura, el sentido de la vida, la regulación emocional, se olvida que todo pasa, y es justo ahí cuando cometemos errores. Con el juicio nublado, empezamos a ver las estrategias de maltrato funcionales, porque “calman el momento” pero en realidad, cada vez que las usamos estamos creando y creciendo una bola de nieve, que va a tener un impacto muy fuerte en la vida de los niños, niñas y adolescentes, en su desarrollo integral, en su vida. Entonces, ¿vale la pena, por un momento de estrés, quitarle la oportunidad a los niños, niñas y adolescentes de una mejor vida, de aprender a ser humanos?. Y aquí entra mi reflexión inicial sobre cómo nos recuerdan, dejemos de ser egoístas y pensemos en los que nos rodean, en la enseñanza que les queremos dejar, y en el aporte que le dejaremos al mundo, si al mundo, pues cada vez que usamos estrategias apropiadas para criar, estamos aportándole al mundo un ciudadano competente. ¿Y que impacto tiene esto? Mucho, un mundo más empático, con menos delincuencia, más trabajo, en fin, más oportunidades.

 

Ahora, esta reflexión también es para los que no son cuidadores, porque siempre hay algo que hacer.  ¿Por qué quieren que los recuerden? Por llevar la voz de qué y a quién, y cómo quieren impactar el mundo. Esto porque, la invitación hoy, es a que nos salgamos un poco de la burbuja en la que estamos, vinimos al mundo a más que solo fluir con el, vinimos a hacer, a prender la luz de los que la tienen apagada, a entender que el mundo va mucho más allá de nuestras dificultades personales, y que tenemos que aprovechar para actuar, pues la oportunidad es una. Entonces, cuando pensemos en qué le queremos dejar al mundo, y que cuándo piensen en nosotros se acuerden de qué, acordémonos que podemos  ayudar alas familias a elegir una crianza basada en el amor, a apoyar y acompañar a los niños, niñas y adolescentes cuando nos necesiten, a denunciar el maltrato infantil, a darle una esperanza de una vida mejor a los niños, niñas y adolescentes, aportándoles a un educación emocional y una crianza respetuosa y amorosa, en fin hay mucho por hacer.

 

Para finalizar, quisiera compartirles, la razón por la que yo quiero que me recuerden, y la verdad es muy corta, utilizar todas las herramientas, que por fortuna que tengo, para erradicar el maltrato infantil en Colombia, por darle una segunda oportunidad a las familias Colombianas, y por hacer de este mundo, el mundo de la niñez. Y no, no lo quiero hacer sola, lo quiero hacer con Andrea, con Amaraún y con todos los que se unan a este proyecto y propósito de vida. Entonces, pensarnos una niñez y juventud, nos necesita a todos comprometidos aportando nuestro grano de arena, hasta tener un montaña que destruya el maltrato infantil, le de la importancia a la educación emocional, y la crianza basada en el amor sea lo normal.

 

Isabella Castillo Madriñán

Co-fundadora Amaraún

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